Vacas lecheras: ¿cómo concentrar el almidón en la ración?
La eficiencia alimentaria de las vacas lecheras depende en parte de la concentración de almidón en la ración. En 2026, los ensilados de maíz aportan...
Con casi 10 puntos de almidón menos en comparación con 2025, los primeros análisis de maíz para ensilado 2026 muestran un cambio marcado en el perfil nutricional de los forrajes. Sin embargo, tras esta media se esconden situaciones muy heterogéneas. Análisis de una campaña de ensilado de maíz atípica, sus consecuencias en la alimentación de los rebaños y los posibles ajustes con el software de racionamiento Chorus.
Cada año, CCPA realiza varios miles de análisis de maíz para sus adherentes, lo que permite seguir de cerca la evolución de su valor nutricional.
Para la campaña de 2026, los primeros resultados se refieren a 1.843 muestras de maíz de ensilado, de las cuales aproximadamente el 80 % proceden del oeste de Francia.
Esta fotografía de la cosecha pone de manifiesto una ruptura bastante clara respecto a 2025. Los maíces son globalmente menos ricos en almidón, más fibrosos y menos concentrados en energía.
El contenido medio de almidón alcanza así solo el 24,0 % de la MS, frente al 33,8 % en 2025.
El almidón del maíz de ensilado procede principalmente de los granos. Por tanto, su concentración depende en gran medida de la proporción de grano en la planta entera y del nivel de llenado de dichos granos.
Sin embargo, las condiciones climáticas durante el ciclo del maíz pueden alterar considerablemente esta construcción del rendimiento del grano.
Cuando el maíz sufre estrés hídrico y altas temperaturas, pueden acumularse varios fenómenos:
La menor contribución del grano en la materia seca total explica en gran medida la bajada de la concentración de almidón observada en los ensilados.
Esta disminución de la proporción de grano modifica mecánicamente el perfil del forraje. La fracción de tallos y hojas representa proporcionalmente una parte más importante de la materia seca cosechada.
Los análisis de 2026 lo confirman con una celulosa media del 21,2 % de la MS.
Pero una mayor cantidad de fibras no significa necesariamente una mala calidad del forraje.
El nivel medio de dNDF (digestibilidad de la FND) alcanza el 58,9 %, lo que refleja una digestibilidad interesante de la fracción fibrosa. Por tanto, las vacas podrán aprovechar una parte de esta energía mediante la digestión de las fibras en el rumen.
Es una de las particularidades de esta campaña: maíces más fibrosos y menos ricos en almidón, pero cuyas fibras siguen siendo relativamente digestibles.
No obstante, la consecuencia directa se refleja en el valor energético de los ensilados.
Los niveles medios alcanzan 0,90 UFL/kg MS y 0,80 UFV/kg MS (unidades forrajeras leche y carne).
A igualdad de cantidad de materia seca de maíz ingerida, la ración de las vacas puede aportar menos energía que con un ensilado con mayor contenido de almidón.
Para los animales con necesidades elevadas, y especialmente las vacas lecheras altas productoras o al inicio de la lactación, el objetivo será buscar el equilibrio adecuado entre:
La principal lección de esta campaña sigue siendo, no obstante, la gran heterogeneidad de los maíces cosechados (desviación típica del almidón: 10,4 en 2026, frente a 5 en 2025).
Tras la media del 24 % de almidón se esconden situaciones muy diferentes: parcelas más o menos afectadas por el estrés hídrico, diferentes fechas de siembra y cosecha, precocidades varietales, tipos de suelo, niveles de madurez variables en el momento de la cosecha.
Dos silos cosechados en 2026 pueden presentar perfiles nutricionales muy diferentes.
En este contexto, plantear una ración a partir de valores medios supone un riesgo real. Solo el análisis del forraje permite conocer con precisión qué se está distribuyendo a los animales, desde su contenido en materia seca hasta su valor alimentario.
Para obtener estas referencias sobre sus propios silos, CCPA realiza análisis de forrajes en sus laboratorios de análisis y ofrece el análisis NIR con NIR2U.
Ante la heterogeneidad de los ensilados de maíz en 2026, el análisis del forraje constituye el punto de partida para ayudar a los ganaderos a adaptar la ración a la situación de cada explotación.
Los valores nutricionales obtenidos pueden integrarse posteriormente en Chorus para reajustar el racionamiento en función del perfil real del ensilado y de los objetivos de la explotación.
El análisis del forraje cobra todo su sentido cuando se traduce concretamente en la ración.
A partir de los valores medidos, un software de gestión ganadera como Chorus permite reajustar el racionamiento teniendo en cuenta el perfil nutricional real del ensilado y los objetivos de la explotación.
Con maíces de 2026 menos ricos en almidón, la búsqueda de energía complementaria puede llevar, en particular, a aumentar la proporción de cereales de invierno, ricos en almidón de fermentación rápida. No obstante, esta estrategia debe ser razonada para preservar el equilibrio ruminal.
En las raciones donde aumenta la proporción de almidón de fermentación rápida, Amiviv ayuda a asegurar la digestión ruminal, con el fin de conciliar el aporte energético y el buen funcionamiento del rumen.
En 2026 más que nunca: analice su ensilado, ajuste con Chorus y asegure la ración con Amiviv.
Para adaptar sus raciones a sus ensilados de maíz, descubra nuestras soluciones para la nutrición de rumiantes y póngase en contacto con sus interlocutores de CCPA.
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